martes, 1 de junio de 2021

Sistema urinario

 



SISTEMA URINARIO

El sistema urinario está compuesto por los dos riñones; los dos uréteres, que conducen la orina desde los riñones hasta la vejiga urinaria y la uretra, que conduce la orina desde la vejiga hacia el exterior del organismo.

Los riñones cumplen un papel importante en la homeostasis corporal mediante la conservación de líquidos y electrolitos y la eliminación de desechos metabólicos. Al igual que los pulmones y el hígado, los riñones recuperan materiales esenciales y eliminan desechos. Para mantener la homeostasis, los riñones conservan agua, electrolitos y ciertos metabolitos.

Los riñones son indispensables para mantener el pH plasmático constante al regular el equilibrio acido básico, lo cual se logra mediante la excreción de iones hidrógeno cuando los líquidos corporales se tornan demasiado ácidos o mediante la excreción de bicarbonatos cuando los líquidos corporales se tornan muy alcalinos.

Los riñones desempeñan un papel importante en la regulación y el mantenimiento de la composición y el volumen de líquido extracelular.

Los productos de desecho metabólicos se descargan desde las células hacia la circulación y después en los riñones se eliminan de la sangre por filtración y excreción en la orina. Los riñones son órganos muy vascularizados; reciben alrededor del 25 % del gasto cardíaco.

La función renal tanto excretora como homeostática comienza cuando la sangre llega al aparato de filtración en el glomérulo. Inicialmente, el plasma se separa de las células y de las proteínas grandes y se obtiene un ultrafiltrado glomerular de la sangre, u orina primaria, que las células del riñón modifican, entonces, por reabsorción selectiva y secreción específica. La orina definitiva es transportada por los uréteres hacia la vejiga urinaria, donde se almacena hasta que se elimina a través de la uretra.

ESTRUCTURA GENERAL DEL RIÑÓN

 Los riñones son grandes órganos rojizos con forma de habichuela, ubicados a cada lado de la columna vertebral en el espacio retroperitoneal de la cavidad abdominal posterior.

Se extienden desde la duodécima vertebra torácica hasta la tercera vértebra lumbar y el riñón derecho está ubicado apenas más bajo que el izquierdo. Cada riñón mide aproximadamente 10 cm de largo " 6,5 cm de ancho (desde el borde cóncavo hasta el borde convexo) " 3 cm de espesor.

En el polo superior de cada riñón, incluida dentro de la fascia renal y de una gruesa capa protectora de tejido adiposo perirrenal, se ubica la glándula suprarrenal.

El borde medial del riñón es cóncavo y contiene una incisura vertical profunda denominada hilio, que permite la entrada y salida de los vasos y los nervios renales y la salida de la pelvis renal, es decir, el segmento inicial del uréter dilatado a la manera de embudo.

CÁPSULA

La superfcie del riñón está cubierta por una cápsula de tejido conjuntivo. La cápsula está compuesta por dos capas bien definidas: una capa externa de fbroblastos y fibras colágenas y una capa interna con un componente celular de miofibroblastos .

La contractilidad de los miofibroblastos contribuiría a resistir las variaciones de volumen y presión que pueden acompañar variaciones de la función renal. Sin embargo, no se conoce su papel específico.

La cápsula se introduce a la altura del hilio, donde forma el tejido conjuntivo que cubre el seno y se torna continuo con el tejido conjuntivo que forma las paredes de los cálices renales y la pelvis renal.

CORTEZA Y MÉDULA

El examen a simple vista del corte de un riñón fresco hemiseccionado permite observar que su sustancia está dividida en dos regiones diferentes:

 Corteza, que es la parte externa pardo rojiza.

Médula, que es la parte interna mucho más pálida.

El color observado en la superficie del corte del riñón no fijado es un reflejo de la distribución de la sangre dentro del órgano. Entre el 90 % y el 95 %, aproximadamente, de la sangre que pasa a través del riñón está en la corteza y sólo entre el 5 % y el 10 % está en la médula.

La corteza se caracteriza por la presencia de corpúsculos renales y sus túbulos asociados.

La corteza está compuesta por corpúsculos renales junto con los túbulos contorneados y los túbulos rectos de la nefrona, los túbulos conectores, los conductos colectores y una red vascular extensa.

Cada rayo medular es una aglomeración de túbulos rectos y conductos colectores.

Cada rayo medular contiene túbulos rectos de las nefronas y conductos colectores. Las regiones que hay entre los rayos medulares contienen los corpúsculos renales, los túbulos contorneados de las nefronas y los túbulos colectores. Estas regiones se denominan laberintos corticales.

Cada nefrona y su túbulo conector (que se comunica con un conducto colector en el rayo medular) forman el túbulo urinífero. La médula se caracteriza por túbulos rectos, conductos colectores y una red capilar especial, los vasos rectos.

Los túbulos rectos de las nefronas y los conductos colectores continúan desde la corteza hacia la médula.

Las columnas renales corresponden a tejido cortical ubicado dentro de la médula. Los casquetes de tejido cortical que se ubican sobre las pirámides tienen la extensión suficiente para rodear periféricamente las caras laterales de la pirámide y así formar las columnas renales (de Bertin).

LÓBULOS Y LOBULILLOS RENALES

La cantidad de lóbulos en el riñón es igual a la cantidad de pirámides medulares. Cada pirámide medular y el tejido cortical asociado con su base y sus lados (la mitad de cada columna renal contigua) constituyen un lóbulo del riñón. La organización lobular del riñón es conspicua en el feto en desarrollo Cada lóbulo se ve como una convexidad en la superficie externa del órgano que suele desaparecer después del nacimiento.

Sin embargo, las convexidades superficiales típicas del riñón fetal pueden persistir hasta la adolescencia y, en algunos casos, hasta la madurez. Cada riñón humano contiene de 8 a 18 lóbulos. Los riñones de algunos animales poseen una sola pirámide. Estos riñones se clasifican como unilobulares, a diferencia del riñón multilobular de los seres humanos.

Un lóbulo está compuesto por un conducto colector y todas las nefronas que drena.

Los lóbulos del riñón se subdividen adicionalmente en lobulillos compuestos por un rayo medular central y el tejido cortical circundante (f g. 20-6 y lámina 75, pág. 788). Si bien el centro o eje del lobulillo se identifica con facilidad, los límites entre los lóbulos contiguos no están claramente delineados por tabiques de tejido conjuntivo.

El concepto del lobulillo tiene un fundamento fisiológico importante; el rayo medular que contiene el conducto colector de un grupo de nefronas que drenan en él, constituye la unidad secretora renal.

LA NEFRONA

La nefrona es la unidad estructural y funcional del riñón. La nefrona es la unidad estructural y funcional fundamental del riñón.

Ambos riñones humanos contienen alrededor de 2 millones de nefronas. Las nefronas son responsables de la producción de orina y son el equivalente de la porción secretora de otras glándulas.


 
Los conductos colectores tienen a su cargo la concentración definitiva de la orina y son análogos de los conductos de las glándulas exocrinas que modifican la concentración del producto de secreción.

ORGANIZACIÓN GENERAL DE LA NEFRONA

La nefrona está compuesta por el corpúsculo renal y un sistema de túbulos.

Está formado por el glomérulo, que es un ovillo de capilares compuesto por 10 a 20 asas capilares, rodeado por una estructura epitelial bilaminar, la cápsula renal o cápsula de Bowman.

La cápsula de Bowman es la porción inicial de la nefrona, donde la sangre que fluye a través de los capilares glomerulares se filtra para producir el ultrafiltrado glomerular.

Los capilares glomerulares son irrigados por una arteriola aferente y son drenados por una arteriola eferente que después se ramifica para formar una nueva red de capilares que irriga los túbulos renales.

Las partes restantes de la nefrona (partes tubulares) son las siguientes:

·         Segmento grueso proximal, compuesto por el túbulo contorneado proximal (pars convoluta) y el túbulo recto proximal (pars recta).

·         Segmento delgado, que constituye la parte delgada del asa de Henle.

·         Segmento grueso distal, compuesto por el túbulo recto distal (pars recta) y el túbulo contorneado distal (pars convoluta).

URÉTER, VEJIGA URINARIA Y URETRA

Todas las vías urinarias, excepto la uretra, presentan la misma organización general. Al abandonar los conductos colectores en el área cribosa, la orina ingresa a una serie de estructuras que no la modifican pero que se especializan en almacenarla y conducirla hacia el exterior del cuerpo. La orina fluye en forma secuencial a un cáliz menor, un cáliz mayor y la pelvis renal y abandona cada riñón a través del uréter hacia la vejiga urinaria, donde se almacena. Por último, la orina se elimina a través de la uretra.

Todos los conductos de excreción de la orina, excepto la uretra, tienen la misma organización general, a saber: una mucosa (revestida por epitelio de transición), una muscular y una adventicia (o, en algunas regiones, una serosa).

El epitelio de transición tapiza los cálices, los uréteres, la vejiga y el segmento inicial de la uretra.

El epitelio de transición (urotelio) tapiza la vía urinaria que se inicia en el riñón y forma la interfaz entre el espacio urinario y los vasos sanguíneos, nervios, tejido conjuntivo y células de músculo liso subyacentes.
Este epitelio estratificado es esencialmente impermeable a las sales y al agua.

Las células en el epitelio de transición están compuestas por al menos tres capas:

·         La capa superficial contiene células poliédricas grandes, mononucleares o multinucleadas que sobresalen dentro de la luz. Con frecuencia se describen como células en cúpula o células sombrilla debido a la curvatura de su superficie apical.La forma de estas células epiteliales depende de la acumulación de orina de la vía urinaria. Por ejemplo, en una vejiga urinaria vacía, las células en cúpula son más bien cuboides; sin embargo, cuando la vejiga se llena, las células están muy estiradas y se ven desplegadas y aplanadas.

Los bordes de las células exhiben crestas, que están formadas por las interdigitaciones de las membranas apicales de las células contiguas.

Estas interdigitaciones se parecen a una cremallera cerrada y contribuyen a la barrera paracelular de alta resistencia que refuerza las uniones herméticas.

 

·         La capa celular intermedia contiene células con forma de pera que están conectadas entre sí y células en cúpula suprayacentes por desmosomas. El espesor de esta capa varía según el estado de expansión de la vía urinaria; en los seres humanos puede alcanzar hasta cinco capas de espesor. Cuando una célula en cúpula suprayacente desaparece, la población de células intermedias se diferencia y reemplaza la célula superf cial perdida con rapidez.

 

·         La capa celular basal consiste en pequeñas células que poseen un solo núcleo que se localiza en la membrana basal. Esta capa contiene células madre del urotelio.

URÉTERES

Cada uréter conduce la orina desde la pelvis renal hacia la vejiga urinaria y tiene alrededor de 24 a 34 cm de longitud. La parte distal del uréter ingresa en la vejiga urinaria y sigue un trayecto oblicuo a través de la pared vesical. El epitelio de transición (urotelio) tapiza la superf cie luminal de la pared del uréter.

VEJIGA URINARIA

La vejiga urinaria es un reservorio distensible para la orina, ubicado en la pelvis por detrás de la sínfisis del pubis; su tamaño y su forma cambian a medida que se llena. Tiene tres orificios, dos para los uréteres (orificios ureterales) y uno para la uretra (orificio interno de la uretra).

La región triangular definida por estos tres orificios, el trígono, es bastante lisa y tienen un espesor constante, mientras que el resto de la pared vesical es grueso y con pliegues cuando la vejiga está vacía y es delgado y liso cuando la vejiga está distendida. Estas diferencias son un ref ejo de los orígenes embriológicos del trígono y del resto de la pared vesical: el trígono deriva de los conductos mesonéfricos embrionarios y la porción principal de la pared se origina en la cloaca.

El músculo liso de la pared vesical forma el músculo detrusor.

Hacia el orifico de la uretra, las fibras musculares forman el esfínter uretral interno involuntario, que es un anillo muscular ubicado alrededor del orificio de la uretra. Los fascículos musculares lisos del músculo detrusor están dispuestos en forma menos regular que los de las porciones tubulares de las vías urinarias y, por consiguiente, los haces musculares y colágenos se mezclan en forma aleatoria.

La contracción del músculo detrusor de la vejiga comprime todo el órgano y expulsa la orina hacia la uretra. La vejiga está inervada por las divisiones simpáticas y parasimpáticas del sistema nervioso autónomo:

·         Las fibras simpáticas forman un plexo en la adventicia de la pared vesical. Es probable que estas fibras inerven los vasos sanguíneos de la pared.

 

·         Las fibras parasimpáticas se originan de los segmentos S2 a S4 de la médula espinal y transcurren con los nervios esplácnicos pélvicos hacia la vejiga. Finalizan en ganglios terminales entre los haces musculares y la adventicia y son las fibras eferentes del reflejo de la micción.

 

·         Las fibras sensitivas que van desde la vejiga hasta la porción sacra de la médula espinal son las fibras aferentes del reflejo de la micción.

URETRA

La uretra es el tubo fibromuscular que transporta orina desde la vejiga urinaria hasta el exterior a través del orificio externo de la uretra. El tamaño, la estructura y las funciones de la uretra son diferentes en varones y mujeres. En el varón, la uretra funciona como segmento terminal tanto de la vía urinaria como de la vía espermática. Tiene unos 20 cm de longitud y presenta tres porciones bien definidas:

·         La uretra prostática se extiende entre 3 cm y 4 cm desde el cuello de la vejiga a través de la glándula prostática. Está tapizada por epitelio de transición (urotelio). Los conductos eyaculatorios del sistema genital desembocan en la pared posterior del segmento y muchos conductos prostáticos pequeños también desembocan ahí.

 

·         La uretra membranosa se extiende por alrededor de 1 cm desde el vértice de la glándula prostática hasta el bulbo del pene. Atraviesa el espacio perineal profundo del piso de la pelvis a medida que ingresa en el periné. El músculo esquelético del espacio perineal profundo que rodea la uretra membranosa forma el esfínter externo (voluntario) de la uretra. El epitelio de transición termina en la uretra membranosa.

 Este segmento está revestido con un epitelio estratificado o seudocilíndrico estratificado que se parece más al epitelio de las vías espermáticas que al epitelio de las porciones más proximales de las vías urinarias.

·         La uretra esponjosa (peniana) se extiende por unos 15 cm a través de toda la longitud del pene y se abre a la superficie corporal a la altura del glande. La uretra peniana está rodeada por el cuerpo esponjoso a medida que atraviesa la longitud del pene.

Está revestida por epitelio seudocilíndrico estratificado excepto en su extremo distal, donde está tapizada por epitelio estratificado plano que se continúa con la piel del pene. En la uretra peniana desembocan los conductos de las glándulas bulbouretrales (glándulas de Cowper) y de las glándulas uretrales (glándulas de Littré) secretoras de moco.

En la mujer, la uretra es corta, mide entre 3 cm y 5 cm de longitud desde la vejiga hasta el vestíbulo de la vagina, donde normalmente termina justo detrás del clítoris.

 La mucosa se describe tradicionalmente con pliegues longitudinales. Al igual que en la uretra masculina, al principio el revestimiento es epitelio de transición, una continuación del epitelio vesical, pero cambia a epitelio estratificado plano antes de su terminación.

Algunos investigadores han informado la presencia de epitelio cilíndrico estratificado y epitelio seudocilíndrico estratificado en la porción media de la uretra femenina.

EN RESUMEN

El sistema urinario está compuesto por los dos riñones, que producen la orina; los dos uréteres, que conducen la orina desde los riñones hasta la vejiga urinaria y la uretra, que conduce la orina desde la vejiga hacia el exterior del organismo. Los riñones conservan líquidos y electrolitos del organismo y eliminan desechos metabólicos, como la urea, el ácido úrico, la creatinina y los productos de degradación de diferentes sustancias. Producen la orina, que inicialmente es un ultrafiltrado de la sangre modificado por la reabsorción selectiva y la secreción especifica de las células tubulares renales.

Los riñones también funcionan como órganos endocrinos, producen eritropoyetina, un factor de crecimiento que regula la formación de eritrocitos y renina, una hormona que participa en el control de la tensión arterial y el volumen sanguíneo. Además, hidroxilan vitamina D, una prohormona esteroide, para producir su forma activa.

Cada riñón es un órgano aplanado con forma de habichuela, que mide alrededor de 10 cm de largo, 6,5 cm de ancho (desde su borde convexo hasta su borde cóncavo) y 3 cm de espesor. En el borde medial cóncavo de cada riñón está el hilio, una región escotada a través del cual entran y salen vasos, nervios y vasos linfáticos. El segmento inicial del uréter, que está dilatado en forma de embudo y se llama pelvis renal, también abandona el riñón por el hilio. La superficie de corte de un riñón fresco hemiseccionado permite identificar dos regiones bien definidas: una corteza, la parte externa pardo rojiza, y una médula, una parte interna mucho más clara que se continúa con la pelvis renal.

La corteza se caracteriza por los corpúsculos renales y sus túbulos, incluidos los túbulos contorneados y los túbulos rectos de la nefrona, los conductos colectores corticales y una extensa red vascular.

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